La inflación oficial de 2016 fue 36%

Es el nivel que el gobierno y las provincias toman como válido para discutir subas salariales.

En 2016 la inflación fue del 36%. Ese será el porcentaje que el macrismo presentará en las próximas horas como el dato de incremento de los precios durante el año pasado y el nivel que se deberá tener en cuenta cuando comiencen seriamente las discusiones paritarias para este año dentro de los sectores públicos nacional, provincial y municipal.

Para esto el Gobierno ayudará a todos los funcionarios que tengan que sentarse a discutir los incrementos de sueldo en todo el país, con la defensa de esa cifra en números concretos de aumentos de precios. Afirman en el oficialismo que el porcentaje es demostrable y que se basa en los datos oficiales de todo el país recogidos por el INDEC de Jorge Todesca; y que será la pauta primaria para abrir las discusiones salariales del sector público. Lograr que los agentes económicos de todo nivel del país acepten como válido el 36%, resulta para el Gobierno fundamental para que también se avale el pronóstico del 17% para este año. Lograr credibilidad del público en este porcentaje, tal como adelantó ayer este diario, esta es la meta más importante que tiene el Gabinete económico en estos tiempos, al punto de ser una orden oficial a todo el Gobierno nacional y las provincias aliadas, para que se defienda la proyección en público todas las veces que se pueda.

En la misma línea, en el Gobierno se asegura que se podrá demostrar que el año pasado, lejos de las denuncias públicas de los últimos días de los gremios docentes, los salarios reales de este sector no sólo no bajaron sino que se habrían incrementado un 7,4%. Y que, en consecuencia, no hay motivación para que los sindicatos que representan a los empleados públicos de todo el país demanden para 2017 una recomposición salarial que equipare lo que en teoría se perdió en los sueldos reales durante el año pasado.

El dato del 36% que defenderá el Gobierno nace de los datos que arrojó el IPC durante el año pasado. Se sabe que el organismo no calculó la variable entre enero y abril, y que retomó en mayo los cálculos oficiales inflacionarios con un incremento del 4,2%. Luego, los datos arrojaron alzas del 3,1% en junio, el 2% en julio, un 0,2% en agosto, el 1,1% en setiembre, un 2,4% en noviembre y el 1,2% en diciembre. En total, el acumulado se ubica en menos del 16%; con un desaceleramiento importante en el último trimestre del año pasado. El problema es resolver cómo calcular lo que sucedió en el primer cuatrimestre de 2016, sin las cifras oficiales del INDEC. Reconoce el Gobierno que se trata del peor período del año, con picos importantes en enero (por las consecuencias de la salida del cepo) y abril (por el primer impacto del incremento de tarifas); y que en febrero y marzo se ubicó cerca del 3,5%. Con todo, la sumatoria porcentual (aún con errores de medición), no superaría el 20%, con lo que tomando ese nivel y sumándole el período mayo-diciembre, el porcentaje final se ubicaría en un 36%. Pero no más. Ya había hecho un pequeño festejo el macrismo al considerar que 2016 quedó lejano al alza del 42% de 2001, año en que durante el Gobierno de Eduardo Duhalde se vivieron los efectos de la salida de la convertibilidad. Pero ahora el macrismo va por más y busca credibilidad para el número del 36% final para 2016.

Lograrla será clave para sentarse frente a los sindicatos representantes de los empleados públicos cuando se abra oficialmente la temporada 2017 de paritarias. Se sabe que los primeros que llegarán a la mesa serán los docentes en general, y los bonaerenses en particular. Ya están en pleno contacto los ministerios de Hacienda nacional de Nicolás Dujovne y el de Economía bonaerense de Hernán Lacunza para que estos datos sean los que el Gobierno de Vidal lleve a la mesa de negociaciones con los docentes. Para el oficialismo, el 36% de inflación de 2016 garantiza que no sólo que el sector no perdió poder adquisitivo el año pasado, sino que incluso hubo un incremento promedio en el salario real docente del 7,4%. Siguiendo esta argumentación, no habría necesidad para el Gobierno bonaerense de discutir si durante el primer trimestre de este año corresponde un aumento salarial a cuenta de futuras alzas para compensar eventuales pérdidas del poder de compra del año pasado, tal como arranca el reclamo de los gremios. Con esto, según la posición oficial, sólo habrá que discutir el alza salarial de 2017 basándose en la meta del 17%, aplicándose la misma cláusula gatillo que se utilizó el año pasado: si la inflación se desborda más allá de la previsión oficial la provincia aceptará renegociar a fin de año una recomposición, pero no antes. Se justificaría así la propuesta de un alza para los docentes de menos del 20%. Luego el modelo se replicaría a todos los sectores públicos, en especial al nacional.

Para que la meta gane credibilidad, ayer el Banco Central de Federico Sturzenegger hizo su aporte. Al mantener las tasas de política monetaria en un 24,75%, en su informe semanal de política monetaria mencionó que existe en estos tiempos “un claro sesgo antiinflacionario para asegurar que el proceso de desinflación continúe hacia su objetivo de una inflación entre el 12% y el 17% durante 2017”. “Las estimaciones y los indicadores de alta frecuencia de fuentes estatales y privadas monitoreados por el Banco Central muestran señales mixtas sobre la evolución de los precios en enero, con un mejor comportamiento en la segunda mitad del mes que en la primera”, sostuvo la entidad, ratificando además que la “inflación núcleo” permaneció en el 1,7% en diciembre. Consideró luego que “en los próximos meses la inflación núcleo debe ubicarse en un nivel inferior al mencionado, y con tendencia decreciente, de cara a un año en el que se esperan aumentos de precios regulados superiores a los del resto de los componentes del IPC”.

Fuente: Ámbito